A poco más de 100 días de gobierno, el alcalde de Puebla, José Chedraui Budib, ha sumido a Puebla en una gran crisis de seguridad: corrupción en la Policía Municipal, abuso de autoridad y el asesinato de dos oficiales, una imagen real que dibuja de cuerpo entero su administración.
Puebla de Zaragoza, Pue.- La imagen de la Puebla imparable se desploma ante la crudeza de la realidad: una Policía Municipal sumida en la corrupción, protestas tumultuarias de los agentes de seguridad y, lo más alarmante, el asesinato de dos oficiales que trabajaban bajo condiciones deplorables. Y en el centro de este desastre está el alcalde José Chedraui Budib, quien a meses de asumir el cargo, enfrenta una crisis que expone el desastroso manejo de su administración.
La denuncia de los 200 policías municipales que tomaron las calles del Centro Histórico y el Complejo de Seguridad revela una estructura podrida desde la cúpula de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC). Policías obligados a pagar por el uso de patrullas, trabajos forzados sin remuneración, acoso laboral, detenciones arbitrarias de ciudadanos impuestas como cuota y la eliminación de seguros de vida.
¿Qué clase de gobierno y de servidores públicos tiene el municipio de Puebla?
El costo de esta corrupción fue la vida de Alejandro Osorio Santellán y Edgar Jesús Popoca Gutiérrez, dos oficiales asesinados en la colonia Del Valle. Mientras ellos caían, sus compañeros recibían una orden indignante: "quédense en el Complejo de Seguridad", impidiéndoles auxiliar a sus propios colegas.
Ante la gravedad de los hechos, la respuesta de Chedraui Budib ha sido tibia, torpe y evasiva. Su administración, en lugar de actuar, optó por proteger a sus aliados hasta que la presión se volvió insostenible. Solo después de las protestas renunció el subsecretario de Operatividad Policial, Gustavo Alonso González Zapata ("Sauce"), pero ¿y los demás responsables?
Su intento de lavarse las manos con la renuncia de "Sauce" es un insulto a la inteligencia de los poblanos. La realidad es que su administración ha permitido y fomentado la corrupción dentro de la SSC. La Policía Municipal, en poco más de 100 días ha quedado expuesta como un sistema de extorsión y abuso. Lo más grave: tiene respaldo en las altas esferas del gobierno local.
Mientras Chedraui Budib se esconde tras comunicados insulsos, la inseguridad en Puebla está descontrolada. El asesinato de dos oficiales no solo es una tragedia, sino la prueba de que el crimen organizado opera con total impunidad. La falta de acción ética del gobierno municipal ha dejado a los ciudadanos expuestos a detenciones arbitrarias y abusos, y ha convertido a la policía en un grupo desmoralizado, explotado y abandonado.
Incluso dentro del gobierno estatal se reconoce la gravedad de la crisis. Samuel Aguilar Pala, secretario de Gobernación, sugirió que la Policía Municipal debería ser dirigida por un mando militar debido a los desastrosos resultados actuales. Cuando un funcionario de la importancia de Aguilar Pala admite que la corporación está fuera de control, es señal de que la situación es insostenible.
José Chedraui Budib ha demostrado que su gobierno no es más que una continuación de la misma red de corrupción que ha plagado a la policía de Puebla por años. A unos meses de gestión municipal, su administración ya ha fallado en su principal deber: garantizar seguridad y justicia.
Cuando las calles se llenan de patrullas en protesta, el verdadero enemigo no está en la delincuencia, sino en el Palacio Municipal, donde un alcalde permite que Puebla se hunda en la inseguridad.
¿Qué dice Alejandro Armenta, el gobernador de Puebla? ¿Qué sigue, la intervención de la presidenta Claudia Sheinbaum? ¿Cuánto más aguantará la ciudad antes de que su gobierno colapse por una gestión incompetente, pero inundada de corrupción al grado que la denuncian elementos valientes de su propia policía?
Al cierre de este artículo policías municipales de Puebla siguen en paro. El alcalde José Chedraui plantea una mesa de diálogo sin represalias.
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